La zona protegida de Tindaya se ubica a los pies de una montaña de 401m que tiene su mismo nombre.
Tindaya fue en su día un sitio religioso y la montaña se consideraba sagrada. Esto se puede aún constatar hoy en día en varias esculturas “de pies” (podomorfas), en la zona blanda de la montaña. Estas extrañas esculturas, que se encuentran en lo alto de la montaña, fueron descubiertas recientemente, en 1978. Los pies se suponía que era protector contra los malos espíritus.
Aunque sólo en días muy claros, se puede contemplar desde la cima del Tindaya el Teide, la montaña/volcán más alta de España, que se encuentra en la isla de Tenerife. Los antiguos habitantes pensaban que el Teide era la residencia de Satanás, y por eso todas las esculturas están orientadas hacia allí.
El material rocoso que forma la montaña (traquita), es muy duro y resistente a la erosión, y, una vez tratado y preparado se convierte en una piedra muy atractiva. Esta piedra se puede ver aún hoy decorando las paredes del aeropuerto de Fuerteventura.
Esta pequeña villa dedicada a la ganadería (cabras), ha sido protagonista de una gran polémica por el proyecto de construir en ella una escultura monumental en forma de cubo en su interior. El escultor vasco contemporáneo Eduardo Chillida estudió la posibilidad de hacer “un vaciado” de la montaña de Tindaya con fines artísticos. Decía querer crear “un gran espacio en el que sentirnos más pequeños de lo que creemos que somos, y más tolerantes los unos con los otros, un espacio para la tolerancia”.
El proyecto incluiría, asimismo, un parque público que convertiría a Tindaya en una atracción turística espectacular. Por supuesto, el plan de Chillida ha contado con la férrea oposición de los ecologistas, arqueólogos y otros grupos decididos a defender el medioambiente, los valores culturales, y los sitios arqueológicos. El debate continúa.